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Un poco de humor sobre el sentido de la vida.

Os dejamos un pequeño vídeo de la película de los  Monty Python, “El sentido de la vida” (1968) Esperamos que disfrutéis de su humor.

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¿Quiénes somos?¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

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En nuestro primer tema de este nuevo curso, ¿Qué es filosofía?, hemos intentado acercarnos a esta disciplina desde su origen en la Antigua Grecia, pero también desde la actualidad de la misma, una actualidad en la que hacíamos especial hincapié en el valor de la pregunta como motor del pensamiento. Os queremos mostrar una canción del grupo español nacido en los años 80 Siniestro Total, un tema cuya letra es toda una serie de preguntas que se convierten en  una invitación directa a la reflexión filosófica.

Aquí os dejamos la letra de la canción. Esperamos que os guste y que sirva de mecha para incendiar vuestros blogs de amor por la sabiduría.

¿Cuándo fue el Gran Estallido?
¿Dónde estamos antes de nacer?
¿Dónde está el eslabón perdido?
¿Dónde vamos después de morir?
¿Qué son los agujeros negros?
¿Se expande el universo?
¿Es cóncavo o convexo?

¿Quiénes somos?
¿De dónde venimos?
¿Adónde vamos?
¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?
¿Y si existe un más allá?
¿Y si hay reencarnación?

¿Quiénes somos?
¿De dónde venimos?
¿Adónde vamos?
¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?

¿Qué es el ser?
¿Qué es la esencia?
¿Qué es la nada?
¿Qué es la eternidad?
¿Somos alma?
¿Somos materia?
¿Somos sólo fruto del azar?
¿Es fiable el carbono 14?
¿Es nuestro antepasado el hombre de Orce?

¿Quiénes somos?
¿De dónde venimos?
¿Adónde vamos?
¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?
¿Y si existe un más allá?
¿Y si hay reencarnación?

Día Internacional del Libro 2013

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Mañana día 23 de abril se celebra el Día Internacional del libro y desde Microsofías queremos invitaros a leer filosofía, algo muy necesario en estos tiempos que corren y que, por lo que parece, no gusta mucho a nuestros gobernantes a la vista de la nueva Ley de Educación que nos espera a la vuelta de la esquina.

Pero, dejando quejas y lamentos a un lado, os presentamos un par de recomendaciones para iniciarse en el apasionante viaje de la lectura filosófica.

Bernard Beckett: Génesis
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Novela que nos presenta una utópica sociedad futura en la que las enseñanzas platónicas acerca del Estado Ideal se han puesto en práctica en sus órganos de gobierno. De lectura fácil, el libro nos plantea una serie de interrogantes acerca de nuestras sociedades y de un futuro no muy lejano que no nos dejarán indiferentes.

Julian Baggini: ¿Pienso luego existo?

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Libro en el que los autores ponen a prueba nuestras creencias y principios a través de 12 juegos filosóficos. Una forma entretenida y diferente de reflexionar acerca de qué y cómo pensamos.

Esperamos que estas recomendaciones sirvan para que algunos de vosotros os acerquéis a la lectura de la filosofía y, de paso, para retomar este blog que tan abandonado hemos tenido durante estos meses. ¡Atrévete a leer!

Cerebros en una cubeta

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cerebro en una cubeta
Todo empezó una fría noche de miércoles. Estaba solo en mi oficina mirando la lluvia caer en las calles desérticas, cuando sonó el teléfono. Era la mujer de Harry, y parecía aterrorizada. Estaban solos en su apartamento, cenando más bien tarde, cuando de repente la puerta se abrió y seis encapuchados entraron en la habitación. Los hombres iban armados y obligaron a Harry y a Anne a tumbarse boca abajo en el suelo mientras rebuscaban en los bolsillos de Harry. Cuando encontraron su carnet de conducir, uno de ellos examinó detenidamente la cara de Harry, comparándola con la fotografía oficial y musitó “¡Es él!”. El jefe de los intrusos sacó una jeringuilla hipodérmica y le inyectó algo a Harry que le hizo perder la conciencia casi al instante. Por alguna razón a Anne solo la ataron y la amordazaron. Dos de ellos dejaron la habitación y regresaron con una camilla y batas blancas. Pusieron a Harry sobre la camilla y, cubiertos con sus batas blancas, le arrastraron fuera del apartamento, dejando a Anne yaciendo en el suelo. Consiguió, no obstante, revolverse hasta la ventana a tiempo de ver cómo ponían a Harry en una ambulancia y se lo llevaban.
Cuando me telefoneó, Anne estaba destrozada. Le había costado varias horas librarse de sus ataduras y, después, llamó a la policía. Para su consternación, en vez de policías uniformados, llegaron dos oficiales vestidos de paisano y, sin examinar la escena, le dijeron que no podían hacer nada y que si Anne supiese lo que le convenía, mantendría la boca cerrada. Si armaba follón, entonces dirían que era una psicópata y no volvería a ver a su marido nunca más.
No sabiendo qué hacer, Anne me llamó. Tuvo la tranquilidad suficiente como para anotar el número de la ambulancia y no me costó mucho saber que pertenecía a una clínica privada a las afueras de la ciudad. Al llegar a la clínica me sorprendió verla cerrada como una fortaleza. Había guardias en la puerta y estaba rodeada por una muralla. Mi entrenamiento en comando me sirvió para sortear la muralla de 7 metros de alto, esquivar la alambrada, y silenciar a los perros que encontré en el otro lado. Las ventanas del piso de abajo estaban protegidas con barrotes, pero me encaramé por una tubería de desagüe y me introduje por una ventana que alguien había dejado abierta en el segundo piso. Me encontré en un laboratorio. Oí sonidos amortiguados en la puerta de al lado, miré a través del agujero de la cerradura, y vi lo que parecía ser un quirófano completísimo y un equipo de cirugía trabajando sobre Harry. Estaba tapado con una sábana desde el cuello hacia abajo y parecía tener conectados tubos y cables. Me sobrecogí al darme cuenta de que le habían quitado la parte de arriba del cráneo. Para mi desesperación, uno de los cirujanos se acercó a la parte abierta de la cabeza de Harry y le extrajo el cerebro, colocando en su lugar una cacerola de acero inoxidable. Los tubos y cables que había notado antes estaban ahora conectados al cerebro sin cuerpo. Los cirujanos llevaron cuidadosamente la masa sanguinolenta a un recipiente y la depositaron allí. Mi primer pensamiento fue que había tropezado con un grupo de futuristas satánicos que disfrutaban con la vivisección. Mi segundo pensamiento fue que Harry era un agente de seguros. Tal vez esta era la manera de compensar los incrementos injustos en las primas. ¡Si hiciesen esto todas las noches de los miércoles, las primas no serían más altas de lo debido!.

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Mis especulaciones se vieron interrumpidas cuando las luces se encendieron de repente en mi oscuro rincón y me encontré mirando al grupo más terrorífico de médicos que había visto en mi vida. Me llevaron a la habitación de al lado y me tumbaron en la mesa de operaciones. Pensé “¡Ahora me toca a mí!”. Los médicos se reunieron al otro lado de la habitación, pero no pude girar mi cabeza lo suficiente como para ver lo que hacían. Estaban murmurando entre ellos, probablemente decidiendo mi destino. Se abrió una puerta y oí una voz de mujer. La actitud deferente de los malvados médicos dejaba claro quién era el jefe. Me estiré para ver quién era esa mujer misteriosa pero se escapó de mi campo de visión. Más tarde, para mi sorpresa, se acercó a mí y me di cuenta de que era mi secretaria, Margot. Empecé a desear haberle dado, después de todo, aquél bono de Navidad.
Era Margot, pero una Margot diferente de la que había visto. Nadaba en el vino de su autoridad cuando se inclinó sobre mí: “Bien Mike, te creías muy listo persiguiendo a Harry hasta la clínica”, dijo. Incluso ahora tenía la voz más sexy que nunca oí, pero yo no estaba pensando en eso realmente. Siguió, “Todo era un truco para traerte aquí. Has visto lo que le ha pasado a Harry. No está realmente muerto, sabes. Estos caballeros son los mejores neurocientíficos del mundo en la actualidad. Han desarrollado una técnica quirúrgica mediante la cual extraen el cerebro del cuerpo pero lo mantienen vivo en una cubeta con nutrientes. La Administración de Alimentos y Drogas no aprobaría esta técnica, pero ya aprenderán. ¿Has visto todos los cables que van al cerebro de Harry? Le conectan a un potente ordenador. El ordenador controla las salidas de su córtex motor y suministra el input a su córtex sensorial de tal manera que a Harry todo le parece perfectamente normal. El ordenador le produce una vida mental ficticia que encaja perfectamente con su vida pasada de tal manera que no se da cuenta de que le haya pasado nada en absoluto. Él piensa que ahora se está afeitando y preparándose para ir a la oficina… Pero, de hecho, no es más que un cerebro en una cubeta.”
“Cuando perfeccionemos nuestra técnica buscaremos al jefe de la Administración de Alimentos y Drogas, pero necesitábamos antes a algunos sujetos experimentales. Harry fue fácil. Con el fin de probar a nuestro ordenador necesitábamos alguien que llevase una vida más interesante y variad- ¡Alguien como tú!”. Empecé a retorcerme. Los cirujanos se agolpaban a mi alrededor y me miraban con ojos cuajados de malas intenciones. El más bruto de todos, un hombre con la cara marcada y su ojo de cristal mirando por debajo del pelo negro, blandía un bisturí en sus manos todavía ensangrentadas y miraba como si apenas pudiese contener su excitación. Sin embargo, Margot, me miró y me murmuró con esa voz increíble, “Estoy segura de que piensas que ahora te vamos a operar a ti y sacarte el cerebro como hemos hecho con Harry, ¿verdad?. No tienes nada de lo que preocuparte. No te vamos a sacar el cerebro. Ya lo hemos hecho -¡lo hicimos hace tres meses!”.
Con eso me dejaron partir. En seguida me encontré en mi oficina. Por alguna razón no he hablado con nadie. No me atrevo. Me atormenta la sospecha de que soy realmente un cerebro en una cubeta y de que todo lo que veo a mi alrededor son los caprichos de un ordenador. Después de todo, ¿cómo podría saberlo? Si el ordenador funciona correctamente, haga lo que haga, todo parecerá normal. Quizá nada de lo que veo es real. Me estoy volviendo loco. He estado pensando en ir a esa clínica voluntariamente y pedirles que me quiten el cerebro para estar al menos seguro de eso.

Pollock, J., Contemporany Theories of Knowledge, Rowman and Littlefield, Savage (Maryland), 1986, pp.1-3

¿Cómo sabes que tu destino es mejor que el de Harry?¿Cómo podrías saber que eres algo más que un cerebro sanguinolento conectado a un ingenioso ordenador? Ten en cuenta que, tanto si lo eres como si no, todo te parecerá, como al pobre Harry, igual.

Steve Cutts

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El artista londinense Steve Cutts, especializado en ilustración, nos ha dejado dos cortos de animación muy interesantes, ya no solamente desde una perspectiva artística, sino también porque nos hacen reflexionar acerca de lo que somos y de nuestra manera de estar en el mundo.
Os invitamos a visualizarlos y compartir con nosotros vuestras reflexiones.

Ética y periodismo

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En 1994 Kevin Carter, un fotógrafo sudafricano, ganó el premio Pulitzer, uno de los galardones más importantes de Estados Unidos, por la siguiente fotografía:

kevin-carter

En la imagen se observa a un niño famélico y a un buitre en segundo plano. Esta fotografía se convirtió muy pronto en un símbolo de lo que estaba sucediendo en Sudán y en muchas otras partes de África: niños muriendo de hambre, extrema pobreza y una sociedad que observa el espectáculo con la insensibilidad propia del buitre.

Pero pronto surgió un fuerte debate en torno a la fotografía: ¿Por qué el fotógrafo, en vez de prestar su ayuda al niño, se dedicó a sacar fotos de tan macabra escena? ¿Por qué un periódico del prestigio del New York Times se prestó a publicar la imagen? ¿Por qué se le concedió un galardón tan importante como el Pulitzer?

La polémica pronto alcanzó escala planetaria, y más cuando se dijo que Kevin Carter estuvo esperando durante un buen rato a que el buitre desplegara sus alas, cosa que finalmente no sucedió.

El fotógrafo sudafricano se defendió de las críticas señalando que el niño se encontraba a unos metros de un campamento de refugiados de la ONU y que en realidad en ese momento su vida no corría peligro. Testigos de la escena corroboraron esta versión, pero el mal ya estaba hecho…

No se sabrá nunca si esta imagen y la fuerte polémica que se generó en torno a ella influyeron mucho en su decisión (se sabe que le afectó mucho la muerte de un amigo suyo fotógrafo y que tenía problemas con las drogas), pero el caso es que Kevin Carter se suicidó el 27 de junio de 1994.

Hace pocos días, de nuevo una fotografía aparecida en la portada de un periódico, esta vez el New York Post, volvía a generar un fuerte debate a nivel mundial.

Portada-NY-Post

En la imagen se puede ver a un hombre al que otro ha empujado a la vía del metro y que intenta subir desesperadamente al andén. El hombre en cuestión no pudo subir y murió atropellado. Nada más aparecer la portada en el periódico, la polémica estaba servida: ¿Por qué nadie intentó socorrer al hombre? ¿Por qué el fotógrafo no acudió en su ayuda en vez de intentar capturar la imagen? ¿Por qué El New York Post le pagó por esa imagen y la coloca en su portada? El reportero gráfico en cuestión ha argumentado que, aunque hubiera intentado ayudarle, no habría llegado puesto que estaba a bastante distancia de él y el tren iba muy rápido. Además, señala que lo único que intentó fue disparar su flash para avisar del peligro al conductor del convoy.

Estamos acostumbrados a ver imágenes impactantes de guerras,de hambrunas, de desastres naturales y, en definitiva, de gente en situaciones extremas como las que acabamos de ver, pero rara vez pensamos que, detrás de esa imagen, hay una persona disparando un obturador o apretando el botón de rec de una cámara de video.

Os proponemos que penséis en estas situaciones: ¿qué os parecen estas fotografías? ¿qué debe primar, el derecho a la información o la ética? ¿Son necesarias este tipo de imágenes? ¿Bajo que circunstancias son aceptables?

¡Esperamos vuestras respuestas!

UTOPÍAS ALCANZABLES.

A veces pensamos que hay cosas imposibles, utópicas, como que personas con creencias diferentes puedan caminar por un mismo sendero de paz. Esta es la muestra de que lo imposible, también existe.
¿Qué te sugiere esta fotografía?